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Reflexiones sobre Versículos Bíblicos:

Filipenses 4:13 & 1 Juan 4:18
Juan 10:11 & Prov. 9:10 & 3:5-6
2 Corintios 5:17 & Romanos 8:15
Juan 11:21 y 26
2 Corintios 4:13-18 & 2 Cor 4:7
Mateo 8:23-27
Filipenses 4:19
Isaías 40  y  Isaías 41
Lucas 15:11-32 - el hijo pródigo
Salmos  8, 143, 37  & Efesios 3
Lucas 11:1-13
Mateo 18:1-5, 10-14
1 Corintios 13
Gálatas 5:22-23
Mateo 6:34
Marcos 4:35-41
Mateo 7:1-2 - el perdón
Apocalipsis 3:20
Mateo 6:6-15 -  Hijo mío
Rom. 4:3 & 1 Juan 5:9
Mateo 24:37-44 - El Adviento
Lucas 2:7 -  La Navidad
Juan 14:6 & Juan 8:12
1 Tesalonicenses 5:16-18 - Orar
Mateo 13:44-46
Romanos 10:8
Marcos  6:45-51
Lucas 24:13-35 - Emaús
Mateo 11:28
Persona Mantenida 
Efesios 2:8-9 - La Gracia
Marcos 1:1-8 - Adviento
Juan 3:3  & Juan 17:3

























Reflexiones sobre Versículos Bíblicos


Mateo 18:1-5, 10-14
El más importante en el reino de los cielos
En ese momento los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron:—¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?  Él llamó a un niño y lo puso en medio de ellos.
Entonces dijo:—Os aseguro que a menos que cambiéis y os volváis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se humilla como este niño será el más grande en el reino de los cielos. »Y el que recibe en mi nombre a un niño como éste, me recibe a mí.

Parábola de la oveja perdida
»Tened cuidado de no menospreciar a uno de estos pequeños. Porque os digo que en el cielo los ángeles de ellos contemplan siempre el rostro de mi Padre celestial. 
El Hijo del hombre vino a salvar lo que se había perdido.  »¿Qué os parece?
Si un hombre tiene cien ovejas y se extravía una de ellas, ¿no dejará las noventa y nueve

en las colinas para ir en busca de la extraviada?  Y si llega a encontrarla, os aseguro que se pondrá más feliz por esa sola oveja que por las noventa y nueve que no se extraviaron.
Así también, vuestro Padre que está en el cielo no quiere que se pierda ninguno de estos pequeños.



Juego de Niños


Después que una tormenta sorpresa cubriera de nieve el Medio Oriente, una foto del periódico mostró a cuatro hombres armados sonriendo mientras construían un muñeco de nieve fuera de las maltrechas murallas de un cuartel general militar.

El clima invernal también hizo que se cancelara una protesta y se retrasara un debate sobre asuntos parlamentarios de mucha importancia.

Se vieron jugando en la nieve hombres con túnicas largas y mujeres con vestidos negros tradicionales y pañuelos en la cabeza.

Hay algo en la nieve que saca el niño que hay en todos nosotros.

Y hay algo en el evangelio que nos llama a abandonar nuestras profundas hostilidades y sentimientos de importancia propia en favor de una humildad y una fe infantiles.

Cuando a Jesús le preguntaron:
“¿Quién es, entonces, el mayor en el reino de los cielos?”
 llamó a un niño pequeño para que se le acercara y dijo:
“Si no os convertís y os hacéis como niños,
no entraréis en el reino de los cielos”.

Se ha dicho que la edad disminuye nuestra imaginación, esperanzas y posibilidades.
Mientras más envejecemos, más fácilmente decimos: “Eso nunca podría suceder.”
Pero en la mente de un niño, Dios puede hacer cualquier cosa.
Una fe infantil maravillada y con confianza en Dios abre la puerta del reino de los cielos.
-DCM (por Calithos - devocionalescristianos.org)




Meditación


Jesús nos enseña que el más grande en el Reino de los cielos es aquel que se hace como niño.
Y es que Dios ama la sencillez. Él mismo se hizo niño. Así reina Dios.

Se hace pequeño por nosotros para estar a nuestro alcance y pedirnos nuestro amor. Dios nos enseña así, a amar a los niños, a los pequeños, a los débiles. Nos invita a poner los ojos en los niños que sufren,  en los niños que viven en miseria, en los niños que teniéndolo todo carecen de amor.

El Dios que se ha hecho pequeño nos interpela e invita a aprender a vivir como Él, a practicar
la humildad. Nos invita a ser ¡como niños!

Pensemos que los niños se refugian en sus padres, solicitan su ayuda y asistencia, se dejan corregir y, además, tienen un corazón puro e inocente, sin maldad en la mente y corazón…

Así hemos de conducirnos con Dios, hemos de acudir a Él como a un Padre, pedirle su auxilio, pedirle que nos enseñe a ser hijos suyos, hemos de dejarnos educar por Él, evitando toda tendencia hacia el mal y purificando la mente y el corazón, a través de la comunión diaria con el Espíritu Santo.

Recordemos con frecuencia el Amor de Dios. 

(regnumcristi.org)