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Reflexiones sobre Versículos Bíblicos:

Filipenses 4:13 & 1 Juan 4:18
Juan 10:11 & Prov. 9:10 & 3:5-6
2 Corintios 5:17 & Romanos 8:15
Juan 11:21 y 26
2 Corintios 4:13-18 & 2 Cor 4:7
Mateo 8:23-27
Filipenses 4:19
Isaías 40  y  Isaías 41
Lucas 15:11-32 - el hijo pródigo
Salmos  8, 143, 37  & Efesios 3
Lucas 11:1-13
Mateo 18:1-5, 10-14
1 Corintios 13
Gálatas 5:22-23
Mateo 6:34
Marcos 4:35-41
Mateo 7:1-2 - el perdón
Apocalipsis 3:20
Mateo 6:6-15 -  Hijo mío
Rom. 4:3 & 1 Juan 5:9
Mateo 24:37-44 - El Adviento
Lucas 2:7 -  La Navidad
Juan 14:6 & Juan 8:12
1 Tesalonicenses 5:16-18 - Orar
Mateo 13:44-46
Romanos 10:8
Marcos  6:45-51
Lucas 24:13-35 - Emaús
Mateo 11:28
Persona Mantenida 
Efesios 2:8-9 - La Gracia
Marcos 1:1-8 - Adviento
Juan 3:3  & Juan 17:3














Reflexiones sobre Versículos Bíblicos



UN DIOS SIN ATRACTIVO





Mateo 13, 44-46
El reino de los cielos es como un tesoro escondido en un campo.
Al descubrirlo un hombre, lo volvió a esconder, y lleno de alegría fue y vendió
todo lo que tenía y compró ese campo.
También se parece el reino de los cielos a un comerciante
que andaba buscando perlas finas. 
Cuando encontró una de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró.



Jesús trataba de comunicar a la gente su experiencia de Dios
y de su gran proyecto de ir haciendo un mundo más digno y dichoso para todos.
No siempre lograba despertar su entusiasmo.
Estaban demasiado acostumbrados a oír hablar de un Dios sólo preocupado por la Ley,
el cumplimiento del sábado o los sacrificios del Templo.

Jesús les contó dos pequeñas parábolas para sacudir su indiferencia.
Quería despertar en ellos el deseo de Dios.
Les quería hacer ver que encontrarse con lo que él llamaba "reino de Dios"
era algo mucho más grande que lo que vivían los sábados en la sinagoga del pueblo:
Dios puede ser un descubrimiento inesperado, una sorpresa grande.

En las dos parábolas la estructura es la misma.
En el primer relato, un labrador «encuentra» un tesoro escondido en el campo...
Lleno de alegría, «vende todo lo que tiene» y compra el campo.

En el segundo relato, un comerciante en perlas finas «encuentra» una perla de gran valor...
Sin dudarlo, «vende todo lo que tiene» y compra la perla.

Algo así sucede con el «reino de Dios» escondido en Jesús, su mensaje y su actuación.
Ese Dios resulta tan atractivo, inesperado y sorprendente que quien lo encuentra,
se siente tocado en lo más hondo de su ser. Ya nada puede ser como antes.

Por primera vez, empezamos a sentir que Dios nos atrae de verdad.
No puede haber nada más grande para alentar y orientar la existencia.
El "reino de Dios" cambia nuestra forma de ver las cosas.
Empezamos a creer en Dios de manera diferente.
Ahora sabemos por qué vivir y para qué.

A nuestra religión le falta el "atractivo de Dios".
Muchos cristianos se relacionan con él por obligación, por miedo, por costumbre, por deber...,
pero no porque se sientan atraídos por él.
Tarde o temprano pueden terminar abandonando esa religión.

A muchos cristianos se les ha presentado una imagen tan deformada de Dios
y de la relación que podemos vivir con él,
que la experiencia religiosa les resulta inaceptable e incluso insoportable.
No pocas personas están abandonando ahora mismo a Dios
porque no pueden vivir ya por más tiempo en un clima religioso insano,
impregnado de culpas, amenazas, prohibiciones o castigos.

Cada domingo, miles y miles de presbíteros y obispos predicamos el Evangelio,
comentando las parábolas de Jesús y sus gestos de bondad a millones y millones de creyentes.

¿Qué experiencia de Dios comunicamos?
¿Qué imagen transmitimos del Padre y de su reino?
¿Atraemos los corazones hacia el Dios revelado en Jesús?
¿Los alejamos de su misterio de Bondad?

José Antonio Pagola
Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS





Encontrar la mejor perla invita a tomar una decisión,
sitúa ante una nueva escala de valores.
Jesús nos da a conocer el proyecto de Dios con el lenguaje sencillo de las parábolas.
Construir el Reino fue la pasión de Jesús, a ella se entregó con todas sus fuerzas.
Nos invita a ser sus colaborador@s, a formar parte de l@s constructor@s del Reino. 
Es nuestra tarea y nuestra alegría.
Hacer Reino de Dios es colaborar con lo que Dios quiere: la felicidad de las personas, 
que no le falte pan ni sonrisa a nadie, ser personas samaritanas para quien esté en la cuneta.
José Arregi



LAS PARÁBOLAS DE JESÚS